viernes, 17 de febrero de 2012
Por venir
Se puso de puntillas al filo del precipicio y comenzó a contemplar el horizonte. Lo que alcanzaba a ver le pareció prometedor.
Sabía que estando de puntillas era más fácil perder el equilibrio, pero la perspectiva que se le iba dibujando desprendía demasiado magnetismo, parecía que alguien tiraba del centro de su camisa para proyectarla hacia la sima.
Dejó de mirar hacia el horizonte, para mirar, curiosa, justo debajo de sus pies y el vértigo tiraba de su pelo hacia atrás.
Se debatía pensando que el precio de la libertad era la soledad
Allí se quedó. Entre una fuerza invisible que la impulsaba desde el pecho al mañana, y sus miedos obligándola a agacharse y pisar una tierra que, hace tiempo, ya no le sostenía.
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Exacto, el precio de la libertad es la soledad. ¿Has decidido?
ResponderSuprimirHace tiempo que decidió, creo.
Suprimir¿Se puede ser libre en compañía?, se puede elegir libremente la compañia.
ResponderSuprimir¿Sólo te interesa de la libertad lo que genera un conflicto con no estar sola?, ¿que hay del resto de cosas que puedes disfrutar libremente acompañada?
¿Te aburre escribir solo de sexo?
Madre mía...menudas preguntas!
SuprimirMaestro, de igual manera que se puede ser libre en compañía también se puede sentir soledad rodeada de gente, verdad?. Y yo creo que lo que da miedo de verdad es la soledad no elegida.
No me aburre para nada escribir de lo que sea, es más, me gusta muchísimo. Mi problema es que no me siento muy inspirada últimamente.
P.D. Vale! tengo familia gallega y mis respuestas son un poco así...de aquella manera.
Me gustan tus preguntas.
Besos
La libertad no tiene ningún precio, y mucho menos es la soledad, del mismo modo que la compañía no arrebata la libertad, sólo es el recurso empleado por aquellos que desean lo contrario de lo que poseen y no tienen valor para conseguirlo, en una palabra, miedo.
ResponderSuprimirAnaliza, no, mejor no, no analices, siente, tú corazón nunca se equivoca. La decisión que tomes basada en él has de verla como un comienzo, no como "un final de", ni con la incertidumbre del "qué será", sino con la alegría del "qué vendrá", será para mejor, sea cual sea la elección,sin miedo, el vuelo libre o la vuelta a la tierra, pero eso si, hazlo con toda tu energía.
La muestra más clara es que cuando haces algo con el corazón es mágico, como este relato. Por favor, deléitanos más a menudo escribiendo con él y menos con....eso.
El dador de abrazos.
Si solo dependiese del corazón de ella....
SuprimirMe encanta tu optimismo,Dador.
Un beso, no, mejor un abrazo.
Lógicamente que a uno le llamen cobarde o miedoso haciendo de un pensamiento personal una verdad universal no tiene por qué ofenderme. Es, simplemente, una etiqueta más. Pero voy a intentar llevar a los extremos la afirmación de Anónimo. Según él la libertad no tiene el precio de la soledad. Pues bien, desde que nacemos ya no somos libres, porque estamos atados (por sentimientos, por afectos, por naturaleza, por necesidad, a nuestros seres queridos). Esta situación conlleva unos derechos y unos deberes que encadenan a la/s persona/s afectiva, obligada o necesariamente. Y eso, desde mi punto de vista, no es miedo, es vida. Para ser libre es necesario estar solo, lo cual no implica que sea mejor o peor, eso cada uno subjetivamente ha de valorarlo. Pero estar solo sí que es pagar un precio muy alto. De los más altos que existen.
ResponderSuprimirSí, vuelvo a estar contigo: el precio de la libertad es la soledad.
Sbm, tampoco lo veo como una "condena", aunque es cierto que todos tenemos ciertas responsabilidades y obligaciones para con los demás.
SuprimirY si da miedo es precisamente por eso, porque no estamos solos.
Estoy espesa, más que de costumbre.
Un besote y gracias por pasar.
Si, el precio de la libertad es la soledad, triste pero cierto, como el precio de la inteligencia es la infelicidad.
ResponderSuprimirSolamente queda el consuelo de que sea una libertad elegida y no una soledad forzada.
Besotes y feliz semana.
Mientras sopesa tu primera afirmación, se pone Tele5 para lograr la segunda...jajaja!
SuprimirBesitos Ángel Iván y gracias por pasar siempre por aquí.
Asombroso el punto de equilibrio, será que no soplaba ni brisa.
ResponderSuprimirBesos sin empujar
Pues ni levante ni poniente, Hyku.
SuprimirUn abrazo firme.
como todo hija... y el estar casada un coñazo tremendo, que le vamos hacer..... pero bueno, mejor estar vivas para contarlo... que ya tendremos tiempo de irnos al otro barrio. Un beso wapisima
ResponderSuprimirMis adorados Mecano decían:
Suprimir"y el cielo por mí se puede esperar".
Pues eso, Juana, que nos esperen mucho por allí,no?
Besos
Ayer intenté comentar desde le móvil y se me cortó la wifin 2 veces! así que me negué a volverlo a intentar.
ResponderSuprimirAyer te decía que menudo debate se había montado en tan sólo 4 comentarios.
Sí, como dice Ángel, el precio de la libertad es la soledad, pero la soledad total, ya que incluso un amigo o un familiar te pueden atar más que una pareja.
No voy a decirte nada nuevo, ya lo sé, pero hay que recordar que el secreto está en el equilibrio. Podrías decidir saltar y probar la soledad libre, o quedarte en un suelo que seguirá siendo inestable.
Sea como fuere, siempre hay que tomar decisiones sabiendo qué te encontrarás después, y teniendolo muy presente, sin paños calientes.
Y te pasa con muchos blogs lo del móvil? o es que tu móvil me tiene manía?
SuprimirMaripili, con lo espesa que ando hoy! me ha sentado mal la siesta, para un día que la duermo! grrrrr!
Te debo unas cuantas visitas.
P.D. Gracias por los paños calientes....
Escribes poco pero muy bien...besos
ResponderSuprimirMuchas gracias.
Suprimir+ Besos
siempre pienso en precipicios y eso que nunca he intentado suicidarme. Siempre apresuro el pensamiento arrojándome al vacío, con muchisímo miedo, pero libre al fin.
ResponderSuprimirbesos
¿Saltamos a lo Thelma & Louise, Veronika?
SuprimirUn abrazo desde este lado.
Siempre es mejor cuando en el riesgo no se esta del todo solo. :) Saltemos.
SuprimirGracias por tus comentarios, me gustan mucho.
cuando la tierra ya no sostiene, mejor echarse a volar mujer!
ResponderSuprimirque bueno volver a leerte.
Ojalá te cruce más seguido aquí o en Matinée
Salud
Mira que si llego al otro lado del charco con el salto, Efa.....Te pasaré a saludar, va? Pero me tienes que contar un cuento de esos tuyos eh? ;)
SuprimirSalud
Creo que es mejor volar con la imaginación que lanzarse a ella,no?
ResponderSuprimirBuen texto.
Besos
Depende no crees? o eres como yo que juegas a la primitiva pero no te gusta hacerte castillos en el aire pensando en qué harías si te tocase?
SuprimirGracias por pasar, me encanta tu blog!
a veces el abismo nos llama a gritos.
ResponderSuprimir¿qué hacemos, Vittt? ¿nos dejamos caer? ¿ o nos ponemos el mp3?
SuprimirGracias por pasar y un beso
dame la mano, enséñame a volar...
Suprimir¿Yo? pues te has buscado a la menos intrépida de todas, Vittt... Eso sí, si nos caemos quién escribirá el texto de nuestra lápida...mejor las dejas preparadas,va?
Suprimir¿Nos precipitamos en una de tus canciones?
ResponderSuprimirhttp://youtu.be/CcjqdHzI-sM
¿Te he dicho alguna vez que tiene la foto de tu perfil me gusta?
Como decía Benedetti... "Para no sucumbir ante la tentación del precipicio el mejor tratamiento es el fornicio”
Te doy un tirón de bragas..
Ahhhh Don Mario, era tan sabio...
Suprimir¿Qué bragas? :P
Un tirón de gafas
y por qué no bailar al filo de lo posible-imposible un rato?
ResponderSuprimirlo de estirar el vértigo tiene también su gracia
Cuando el vértigo da la vuelta al estómago una y otra vez se acrecienta la necesidad de o volar o pisar tierra firme.
SuprimirUn beso vertiginoso, Shang.
Es interesante aunque creo que andar por el filo del abismo tambien tiene su encanto, la monotonía creo que es el peor de los estados ....
ResponderSuprimirDe los vértigos, de los abismos, de la rutina....De todo se cansa uno, Clip.
SuprimirGracias por pasar
La encrucijada de la incertidumbre, ese no saber donde está el límite entre la resignación y la esperanza.
ResponderSuprimirSaludos.
Y preguntándose si existe realmente un límite....o caerá y caerá y seguirá cayendo.
SuprimirUn abrazo.
Por supuesto que podés pasar a saludarme. Cuando quieras mujer! Y te prometo que te recibiré con uno de mis cuentos.
ResponderSuprimirBesos Nuda, espero verte.
Y ser una de esas visitas coñazo de las que no se van nunca????
SuprimirEfa, saluda a Willfred de mi parte.
Es una gran imagen. Tuve que leerla dos veces para terminar de verlo.
ResponderSuprimirEs cortito, espero que no se te hiciese muy tedioso.
SuprimirGracias y un abrazo
http://sintagmainblue.blogspot.com/search?q=abismo
ResponderSuprimirRefresco, me gusta...me gusta. Gracias
SuprimirCuando aprendes a estar contigo dejas de sentirte solo. Solos somos.
ResponderSuprimirBesitos reina
Muy cierto, Niña. En eso estoy...siempre aprendiendo.
SuprimirUn abrazo enoooorme.
Corto e intenso, me encanta.
ResponderSuprimirUn saludo.
Gracias, Dante.
SuprimirOtro Saludo.
Cuando nos damos cuenta que la tierra que nos sostiene también es inventada, perdemos el miedo a volar.
ResponderSuprimirMe lo digo y me lo repito pero el vértigo me puede.
SuprimirBienvenido y gracias por pasar Bucanero. Voy a devolverte la visita.
Libertad para quedarse mirando hacia el infinito de unas letras que acunan.
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